Estudiar sin ir a clases: la nueva era de la universidad virtual en el Perú
- 10 jul 2025
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De solución temporal a opción definitiva: la educación virtual se consolida como una alternativa real para miles de estudiantes.
Con la decisión del Indecopi de permitir que las universidades peruanas ofrezcan carreras 100% virtuales, muchos estudiantes pueden considerar esta opción para terminar sus estudios.

Por Piero Cáceres Chàvez
Uno de los cambios que nos dejó la pandemia del covid 19, es el trabajo y la educación virtual. En tiempos en el que la enfermedad quedó atrás, existen ciertas modalidades propias de aquellas épocas que aún perduran en nuestra sociedad.
La virtualidad promete flexibilidad, ahorro de tiempo y accesibilidad, pero también plantea retos urgentes: brechas de conectividad, desigualdad tecnológica y exigencias que muchos estudiantes no están preparados para afrontar solos. Ante este panorama, surge una pregunta clave:¿Está el Perú realmente listo para una educación universitaria 100% virtual?
En 2023, la SUNEDU prohibió las carreras completamente virtuales, exigiendo al menos un 20% de clases presenciales en la mayoría de los casos. Esta medida buscaba asegurar la calidad educativa y promover la interacción directa entre docentes y alumnos. Sin embargo, en 2025, Indecopi declaró esta restricción como ilegal, permitiendo que las universidades ofrezcan programas de pregrado totalmente virtuales, siempre que cuenten con plataformas certificadas y cumplan con estándares de calidad.
Ante el nuevo escenario normativo, conversamos con el docente y exministro de Educación, Idel Vexler Talledo, así como con Edgar Dávila Chota, decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación Social, quienes compartieron su visión institucional sobre esta modalidad educativa.

El aula no se reemplaza
Vexler, quien fue docente de aula desde 1970 hasta el 2004, comenta que un estudiante, no solo debe tener recursos virtuales sincrónicos, sino también asincrónicos y resalta que la virtualidad es fundamental, pero hay que utilizarla como apoyo de la educación presencial, no como reemplazo.
“Fui ministro 11 años y había una política de tecnologías educativas, donde repartimos las famosas computadoras verdes en los colegios primarios y secundarios, enviados como un apoyo en la retroalimentación de las clases”.
Durante la pandemia, el ex ministro realizó conferencias virtuales, en las que mantenía una conversación con la cámara prendida, para que el escenario sea una mediación educativa con intervención de los estudiantes.
“Los maestros deben entender que, en la educación virtual, las cámaras deben estar encendidas y debe existir una mediación pedagógica que sea interactiva e inclusiva. Se trata de establecer un diálogo que permita una enseñanza efectiva, lo que implica contar con buenas condiciones tecnológicas y una adecuada preparación del docente”.
Vexler también mostró su desacuerdo con la decisión de Indecopi, al afirmar que una educación completamente remota, afecta la calidad del proceso pedagógico. Señaló que no se toma en cuenta que esta modalidad debilita la interacción entre docente y estudiante,
al limitar su experiencia formativa.
“Indecopi debe considerar que, más de dos millones de estudiantes de escuelas y universidades públicas, no lograron conectarse durante la pandemia, debido a la falta de recursos tecnológicos, problemas de conectividad y limitaciones en las habilidades digitales de alumnos y docentes.”

La universidad frente al reto de la virtualidad total
Dávila, director de la Escuela Profesional de Periodismo de la Universidad Jaime Bausate y Meza, comenta que, en la Universidad la medida aplicará únicamente para los estudiantes que recién inician el primer ciclo en la modalidad a distancia. Sin embargo, aclara que esta no puede ser efectiva para quienes ya se encuentran cursando ciclos superiores.
“Será necesario contar con sílabos debidamente adaptados, de manera que los estudiantes puedan alcanzar las competencias previstas, donde facilitaremos dichos programas académicos”.
El decano, señaló que la adaptación fue relativamente sencilla para la universidad, puesto que contaban con una experiencia previa en la modalidad semipresencial. Esto permitió inversiones significativas, para implementar una nueva plataforma virtual.
“Durante la pandemia, se trabajó al 100% de manera virtual. En ese contexto, se realizaron adaptaciones a los sílabos y se elaboró un plan de contingencia que permitiera a los estudiantes complementar sus materias”.
Dávila indicó que, durante ese periodo, se evidenció una disminución en la matrícula. Por otro lado, señaló que actualmente la universidad cuenta con 23 estudiantes en primer ciclo, 17 en segundo, 15 en tercero y 21 en cuarto ciclo, todos en la modalidad virtual.
“Inicialmente, se utilizaba Google Workspace for Education, pero la universidad decidió migrar a otras plataformas y finalmente optó por Moodle como entorno principal para sus clases virtuales”
Ambos entrevistados coincidieron en que la educación virtual puede ser útil. Dávila la considera una opción válida si se aplica bien. Vexler, en cambio, cree que usarla en un 100% puede afectar la calidad del aprendizaje.
Vemos esta decisión de Indecopi como un paso importante hacia una educación más accesible para nuestra generación, lo que surgió como una solución temporal frente a una emergencia sanitaria, actualmente logra mantenerse y adaptarse a las nuevas necesidades educativas.
Esta alternativa beneficia especialmente a quienes trabajan o viven en zonas alejadas, puesto que brinda una oportunidad para alcanzar un título profesional sin los obstáculos de la presencialidad.
El futuro de la educación superior en el Perú, dependerá de cómo se logre un equilibrio en el uso de las plataformas digitales. Para ello, se requiere una formación del docente, una buena planificación académica y una visión pedagógica que priorice el aprendizaje del estudiante en la modalidad remota.




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